
Blinking lights and other revelations
Eels
El líder de Eels, Mark Oliver Everett (que prefiere ver reducida su filiación a la modesta letra E.) ha decidido saldar cuentas con su pasado como hicera en el dolorosísimo “Electro-shock blues” (1998), grabado tras el suicidio de su hermana y la casi simultanea muerte de la madre de ambos.
Esta vez se trata, nada menos, que de buscar a dios y su terrible gloria.
No es novedad resaltar la genialidad de E., un compositor de vieja escuela, incapaz de resolver dilemas por la vía fácil de la complacencia.
Su anterior disco, “Shootenanny!” (2003) fue saludado nada menos que por Tom Waits –juez incorruptible- como el mejor del año y muchos, cuando necesitamos refugio, aún acudimos a la belleza, ecuánime en su turbiedad, porque lo bello está reñido con lo perfecto, de “Daisies of the galaxy” (2000).
“Blinking lights and other revelations”, un doble disco, es extraordinario y, aún a riesgo de que parezca una temeraridad decirlo a estas tempranas alturas, creo que será uno de los mejores de este año. Acaso el mejor.
“El cielo azul que ilumina el día tras una terrible tormenta”. Así resume E. sus intenciones artísticas: las alas de un avión, allá arriba, ofreciendo un signo de salida. Quizá la única puerta esté alta, pero no es inalcanzable.
Estamos ante la crónica de un tipo desplazado y, por ende, veraz.
Algunos rasgos de E.:
Su padre, Hugh Everett fue el físico que inventó la teoría de los mundos paralelos. El hijo los transita.
Cuando su hermana Nancy se suicidó, dijo: “Hubiese acabado haciendo lo mismo hace tiempo excepto por una cosa: la música. Tengo mucha suerte de tener algo a lo que asirme. Por eso me tomo la música tan en serio. Quizá demasiado en serio. No hay nada más”.
Cuando los (obscenos) editores de los diarios de Kurt Cobain le pidieron que escribiese unas líneas para la capa del libro, remitió esto: “Por favor, no me hagáis lo mismo cuando me mate”. (La nota no fue utilizada).
En su primera actuación en el show televisivo del ‘liberal’ David Letterman, tras haber sido advertido de que estaba prohibido usar lenguaje malsonante, cambió de planes e improvisó un ‘medley’ de las muchas canciones que alguna vez han sido censuradas en la televisión estadounidense.
Advertencia: éste no es un disco moderno. Hay demasiados fantasmas para que lo sea: ferrocarrileros en el desempleo, abuelos sin esperanza, El Locutor Tom Waits (en una aparición estelar) e incluso John Sebastian (aquel hippie meloso de Loovin’ Spoonful) coescribe y canta en una canción…
Escuchen “Blinking lights and other revelations”, por favor. Está compuesto y cantado por un loco, es decir, un buen hombre, una de esas personas que nos redime a los vulgares microbios.
eels